Técnicas empresariales aplicadas al servicio de la justicia: avances en la justicia argentina | |
De: Pelayo Ariel Labrada
Fecha: Noviembre 2003
Origen: Noticias Jurídicas
El juzgado no tiene por qué parecerse a una desacreditada oficina burocrática. La simplificación y sistematización de tareas, la optimización del aprovechamiento de los recursos materiales y humanos, y la evaluación periódica de los resultados, pueden acercarnos al ritmo de una empresa de servicios.
En el año 1984, el Dr. Alfredo J. Di Iorio explicaba que, tradicionalmente, cada vez que se habla de mejorar el servicio de justicia, surgen reclamos de más cantidad de personal, mayor equipamiento, más edificios y reformas de las leyes procesales, aspiraciones muy justas pero de problemático y lento logro. Y agregaba: "Ante las perspectivas así delineadas, de manera pragmática, inmediata y sincera, en vez de lamentaciones y reclamos por las insuficiencias de las estructuras orgánicas y de los medios materiales, lo que se debe hacer es tratar de mejorar la prestación del servicio judicial a partir de esas estructuras y medios " 2.
Han corrido casi veinte años. Las computadoras han invadido la mayoría de los juzgados. Pero el problema ha tenido sólo parcial solución. Hay organismos donde se ha avanzado mucho y otros siguen casi igual que antes, cuando no tenían la herramienta informática.
Es una verdad conocida que, si a una oficina que esté bien organizada la equipamos con computadoras, mejora notablemente su producción, pero si hacemos lo mismo con una que tiene mala organización, se multiplicarán los resultados negativos en vez de mejorar. En la jerga informática: "donde entra basura, sale basura multiplicada".
"Nadie puede discutir que la Administración de Justicia no puede seguir en las condiciones actuales. Que una platea de disconformes está viendo la función de la Justicia como el ocaso de un drama que ya no puede prolongarse, repitiendo lo mismo", ha dicho el Dr. Augusto Mario Morello3.
En la búsqueda de soluciones, alguien que late al mismo ritmo que ese maestro, el Dr. Roberto O. Berizonce, en el XVI Congreso Nacional de Derecho Procesal (año 1991) lanzó una propuesta:"El Poder Judicial ha de ser concebido y organizado como una verdadera empresa de servicios, sometida a estrictas reglas de organización que aseguren su eficiencia y el adecuado aprovechamiento de los recursos humanos y materiales disponibles."
Ello quedó flotando; creó algo de desconcierto. Una idea que sonaba a privatización de la justicia y creaba recelo. La novedad fue trasladada a las 9ª Jornadas Científicas de la Magistratura Argentina (año 1992) donde se hizo una encuesta entre los asistentes y sólo la mitad se mostró expresamente partidario del sistema4.
La propuesta no ha tenido, todavía, consagración expresa en ningún congreso, pero hay una buena cantidad de jueces que la están aplicando con visible éxito.
En el año 1998, la Fundación Jus, decidió hacer un encuentro de jueces y funcionarios que habían introducido mejoras en el servicio de justicia, verdaderas experiencias aisladas que no habían trascendido más allá de sus respectivos juzgados.
La reunión fue muy fructífera. Se conocieron allí, once magistrados provenientes de La Plata, Mendoza, Trenque Lauquen, Pergamino, San Isidro, y Buenos Aires. El ambiente fue maravilloso. Se sintieron hermanados los que -hasta ese momento-, estaban actuando sin eco, solitarios, en sus respectivos departamentos judiciales. Pioneros, innovadores, raramente comprendidos.
El entusiasmo que despertó ese acto, hizo que se realizaran doce nuevos encuentros, el último de los cuales se efectuó en Mar del Plata, en octubre del 2003, con la asistencia de ciento veinte jueces y funcionarios5.
La característica de estas reuniones es que no se ocupan de hacer proyectos, ni quejas por las carencias, ni imploran cambios legislativos, sino que cada uno exhibe los avances que ha logrado con los elementos que ha tenido.
Todo queda a disposición de los demás, por si desean copiarlos. No se sienten doctrinarios, sino pragmáticos.
Es uno de los temas favoritos de estos encuentros.
Hace tiempo que las empresas privadas han abandonado la organización laboral vertical, donde uno pensaba, mandaba y los demás obedecían; reemplazándola por el trabajo en equipo, que tiende a aprovechar la suma de las capacidades de sus integrantes. "Ninguno de nosotros es más inteligente que todos nosotros", ha dicho Bob Nelson.
Inspirados en esos precedentes, hay jueces que han abandonado la costumbre de estar el menor tiempo posible en el juzgado, en la creencia que su misión es solo la de dictar sentencias, y ahora están cultivando todos los días el trabajo en equipo.
Sobre la base de un estudio del juez de San Isidro Alejandro Lesser6, me atrevo a puntualizar las ventajas de ese sistema:
Reunión de destrezas y experiencias que exceden la de cualquier individuo y aún la sumatoria del grupo (sinergía).
Se trabaja con esquemas no muy rígidos, por lo que se verifica un entrecruzamiento de funciones, lo cual mejora el desempeño.
La creatividad encuentra un suelo más propicio, lo que permite obtener mejores soluciones.
Cuando las novedades tecnológicas o legales crean la necesidad de un cambio, el equipo torna más fácil la tarea.
Suele ser más divertido. La tarea judicial es cosa seria, pero no necesita ser aburrida.
Permite que tanto la organización como sus integrantes, obtengan más y mejores logros
Dentro del concepto "empresa de servicio de justicia",
se mueven los denominados "operadores jurídicos" y
"consumidores del servicio".
Los primeros son todas las
personas que trabajan dentro del Poder Judicial, sumados a los
abogados. Así, se puede denominar "operadores internos"
a jueces, funcionarios y empleados judiciales, y "operadores
externos" a los abogados en ejercicio de la matrícula.
Los "consumidores del servicio" son los justiciables. Cabe acotar que últimamente, algunos prefieren denominarlos "usuarios"7.
Hay juzgados donde se ha tomado conciencia de todo esto y buscan colaboración en los letrados, a la vez que eliminan los prejuicios que los alejan y hasta los hacen ver como enemigos.
Recordemos que tanto en Buenos Aires como en los departamentos del conurbano, hay muchos jueces que exigen se les pida las entrevistas por escrito y se la conceden para varios días después.
Sería largo enumerar los desplantes que soportan los letrados, desde la cola en una mesa de entrada manejada parsimoniosamente, hasta las esperas para entrar a una audiencia tomada fuera de horario y sin la presencia del juez.
Diego Dagorret, secretario de un juzgado de San Martín, relató en Mar del Plata las medidas que han tomado en su juzgado para lograr una armonía fructífera entre los operadores internos y externos.
Y en el Juzgado Civil y Comercial Nº 1 de Pergamino hace más de seis años que existe en la mesa de entrada un teléfono inalámbrico a disposición de los abogados, para que puedan hablar de inmediato con cualquiera de sus integrantes, juez inclusive, con la finalidad de conocer modalidades, acordar detalles formales de trámite, combinar horarios de audiencias, etc., con la convicción de que ello contribuye a la fluidez de los trámites que, a la postre, beneficia por igual a profesionales, juzgado y justiciables.
Recientemente, el Juzgado Civil y Comercial Nº 11 de San Isidro, ha creado una página web donde colabora con los letrados detallando los requisitos que deben cumplir para pedir una subasta, para obtener fotocopias de piezas de un expediente, etc.8
No me voy a referir a las que se realizan a nivel nacional o provincial, sino a algo más directo: las que están haciendo algunos juzgados para detectar los puntos más débiles de su gestión y buscar soluciones adecuadas.
Son lo que se denominan "Encuestas de Calidad", que tienen tres objetivos: "1) mejorar la administración de justicia o a corregir lo que no funciona adecuadamente en el ámbito propio de cada organismo; 2) evolucionar, con el objeto de mejorar la prestación del servicio en forma continuada; 3) innovar a partir de cambios sistemáticos y no aislados, que tomen en cuenta las necesidades y requerimientos de los destinatarios del sistema en su conjunto".9
Un caso muy ilustrativo es lo que se hizo en Pergamino, cuando los jueces civiles decidieron tomar las audiencias puntualmente a la hora señalada, con las personas que estuviesen. Para no sorprender a los abogados con ese cambio abrupto de costumbre, se hizo una encuesta previa, donde el 92% contestó favorablemente.
La justicia tucumana está en franco tren de modernización: desarrollo y utilización integral de la informática, supresión de la costura de los expedientes, promoción del trabajo en equipo y, entre otras cosas, se destaca el nuevo enfoque respecto a los horarios de trabajo.
Con asentimiento de la Suprema Corte de la Provincia de Tucumán, algunos juzgados han establecido 12 horas diarias de gestión. En las primeras seis, trabajan las personas que son necesarias para atender al público y, en las restantes, los que proveen y proyectan resoluciones y sentencias.
A más de una año de esa manera de trabajar, los resultados son evidentes. Hay mayor productividad entre los que laboran en el segundo turno; se mueven todos con más comodidad, sin congestionamientos de personal y, teóricamente, con cinco computadoras pueden operar diez personas.
El Juzgado Federal Nº 3 de Lomas de Zamora, a cargo del Dr. Gabriel Di Matteo, en octubre de 2003, ha obtenido certificación de calidad conforme a las normas ISO 9001-2000, respecto a la secretaría del Dr. Jorge Lancellotti. Un verdadero acontecimiento, ya que es el primero del país (y uno de los pocos en el mundo) en alcanzar el más alto objetivo a que se puede aspirar aplicando técnicas empresariales.
Como referencia, podemos mencionar que una ejecución fiscal promovida por AFIP demoraba trescientos treinta días, y ahora se realiza en noventa y siete.10
Pero esto tiene un antecedente. El rol de pionero lo ha ocupado el grupo humano del Juzgado Nacional Civil Patrimonial Nº 94, con sede en la ciudad de Buenos Aires, a cuyo frente se encuentra la Dra. Cecilia Yolanda Federico y que, luego de un par de años de preparativos, no pudo obtener la certificación por una inexplicable traba que le puso la Cámara de Apelaciones.
Lejos de desalentarse por el contraste, esa jueza ha sabido liderar y motivar a todo el equipo, a tal punto que seis de sus integrantes han hecho un curso de posgrado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, obteniendo el título de gestores y auditores de calidad.11
Y con el flamante diploma, están colaborando con varios organismos judiciales de las provincias de Tucumán y Chaco, que han decidido transitar el mismo camino, y que están obteniendo éxitos muy visibles.12
En la época que muchos dicen "se acabaron las utopías", hay jueces y funcionarios que sueñan con organizar los tribunales como "empresa de servicio de justicia".
Pero más que una utopía, esto pareciera ser necesidad...
Pelayo Ariel Labrada.1
palabrada@ciudad.com.ar
1 Ex juez civil y comercial, y actual profesor en cursos de posgrado "especialización para la Magistratura"
2 La Ley, To. 1984-B, pág. 987
3 "La Reforma de la Justicia", págs. 2/3.
4 Página 12, 12-04-92, pág. 15.
5 Quizá existan en nuestro país unos diez mil jueces y funcionarios. En consecuencia, los reunidos son marcada minoría. Pero como empezamos siendo once, podemos afirmar que es una minoría en crecimiento.
6 "Trabajo en equipo", www.casi.com.ar, juzgado civil y comercial Nº 11.
7 María Elisa Arias, disertación en Mar del Plata, 12-10-03.
8 www.casi.com.ar Juzgado Civil y Comercial Nº 11
9 Pablo Adrián Garbarino, secretario de un juzgado federal de la ciudad de Buenos Aires. Conceptos expresados en el Encuentro de Mar del Plata, 11-10-03.
10 La Nación, 08-10.03, pág. 13.
11 Eduardo A.A.Parody, María Elisa Arias, Alejandro Fernández, Guadalupe Lata, Paula Mariana Imbrogno y Gabriela Mariel Palopoli
12 Organismos cuyos titulares son los Dres. Carlos Courtade , Silvia García Zavalía y Carlos Albaca.
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